Cuentan los “Duendes Astrónomos”, esos que ocupan su tiempo en investigar cosas del cielo, que cierto anochecer hicieron con su magia caer una estrella fugaz sobre la tierra.

Venia trayendo en su mano una valija cargada de cuentos de ayer, de hoy y de mañana y la tiró en la arena.

Y agregaron que cierto amanecer, una paloma mensajera que estaba a la deriva y sin trabajo, porque ella, sólo se dedicaba a dar «Buenas Nuevas» y en las épocas que corren son muy pocas las «Buenas», bajó al ver la valijita abierta y después de leer todos los cuentos, eligió uno muy interesante que trataba de educadores y maestros y de lo negativo que puede resultar para los niños, que les transmitan mal las enseñanzas y se alegró pensando:

– “Por fin volveré a trabajar repartiendo estos libros”.

Y voló, ayudada por el viento que llevaba las nubes en las que se sentaba cuando estaba cansada, porque el viaje era largo y todos necesitaban un poco de amor y de esperanza, que en forma de cuentos la blanca palomita repartía… pero, como en algunas regiones llovía mucho, para evitar ensuciar con barro sus alitas pidió ayuda al arco iris y sobre él descendía.

Todos los niños recibían sus cuentos para compartir sus lecturas en la escuela, porque el conocimiento es la base para buscar solución a los problemas que la vida nos presenta y estos cuentos ayudaran mucho.

¿Y los que eran muy niños aun y ni sabían de lectura?…

Bueno, para eso están “Los Cuenta Cuentos».

Rubí San Marino